e-commerce

En la era digital, la inmediatez se ha vuelto una obligación. Tener que esforzarse para obtener una información o, en este caso, un producto, ya no es una posibilidad. Ahora el take away es mejor que salir a un restaurante y recibes paquetes con pedidos casi a diario. La cuestión es no salir de casa y eso, las empresas, lo saben.

Un e-commerce es un comercio donde se gestionan los cobros y pagos a través de medios electrónicos, o sea, Internet. Se trata de un canal de venta en sí mismo, muy útil para productos y servicios que no necesitan de alguien para llevar a cabo el proceso de compra. Además, la empresa no necesita contar con una tienda física, así que ahorra gastos.

Tipos de e-commerce

Existen diferentes tipos de e-commerce según el emisor y el receptor de la acción de compra. Se trata de Business to Business (B2B) cuando es una empresa que se dirige a un cliente empresa mientras que también está el Business to Consumer (B2C) que, aunque también viene de una empresa, se dirige al consumidor final del producto/servicio. Por otra banda, cuando el emisor es el consumidor existe el Consumer to Business (C2B) si va hacia empresas, como es el caso de los portales de freelance, o si es hacia consumidores, hablamos del Consumer to Consumer (C2C), muy común en portales de segunda mano.

También existe cierta diferenciación de tipología según el modelo de negocio del e-commerce. Puede tratarse de una tienda online con productos propios, un dropshipping si no es el vendedor quien envía el producto o un e-commerce de afiliación si el cierre de la venta no se hace en la plataforma del vendedor. Estamos hablando de membresía si hay una suscripción periódica que consigue que el cliente lleve a cabo compras recurrentemente. Por último, el modelo de negocio puede ser un marketplace si es una tienda de tiendas, o incluso un e-commerce de servicios si es el caso de no estar ofreciendo productos físicos.

Ventajas y retos de contar con uno

Como cualquier mejora del mercado, los e-commerce cuentan con pros y contras para su utilización. Las tiendas online pueden conseguir más clientes que las físicas al conseguir llegar a más personas, no tienen horario así que el cliente puede ejecutar la compra cuando mejor le sea y al no existir un establecimiento físico, el empresario tiene menos costes para mantener su tienda. Con esta reducción de pérdidas, hay más margen de beneficio con todos sus productos/servicios y se trata de un negocio de escalabilidad. Esto significa que puedes atender a millones de personas a la vez, a diferencia del número reducido que puede haber en una tienda física.

En cuanto a los retos de esta nueva modalidad de tienda, hay que tener en cuenta que existen pequeñas desventajas para dar uso a estas herramientas. Hay cierta falta de confianza en el momento de las transacciones económicas, menos seguras que en una tienda física, y los productos no pueden ni verse ni tocarse, plus importante para muchos consumidores. Obligan a contar con Internet y pueden tener dificultades técnicas que afecten al proceso de compra.

Al ser una forma de trabajo más barata, hay mucha mayor competencia en este mercado, ya que más emprendedores prueban de entrar en los sectores. Además, existen muchas plataformas increíbles que no han sabido conseguir visibilidad; la publicidad en el mundo online se ha vuelto una prioridad mayor que para las tiendas que solo son físicas.

Por ende, tener un e-commerce puede ser muy útil para vender tu producto si entiendes cómo llevarlo a cabo. Ten una idea, analízala y busca tu estrategia de negocio y tu plan de acción. Si tu producto/servicio puede contar con un e-commerce, te recomendamos que te subas al carro de las tiendas online. Ahora los compradores -sean empresas o consumidores finales- prefieren no salir de casa así que encuentra la forma de entrar en ellas, ¡ellos te esperan!

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