branding

En un mundo en el que ya existe todo, diferenciarse y hacerse recordar se ha vuelto demasiado complicado. No es suficiente con ser el mejor en algo o dar el mejor servicio, se debe destacar por encima del resto y de eso es de lo que se encarga el branding.

El branding es en sí mismo el proceso de definición y construcción de una marca mediante la gestión planificada de todos los procesos gráficos, de comunicación y de posicionamiento. Se trata de la gestión de todos los elementos que tengan que ver con la marca -sean tangibles o intangibles-. El branding busca extender la empresa en el mercado, darle un buen posicionamiento y ubicarla en la mente del consumidor, transmitiendo una promesa que irá implícita en su valor.

El branding en profundidad

Para crear una marca se debe tener en cuenta su naming, identidad corporativa, posicionamiento, lealtad de marca y arquitectura. Esto es, a grandes rasgos, el branding.

Hay que entender, entonces, que este proceso es la creación de la marca. El sello de la empresa que los consumidores relacionarán con los términos de calidad, fiabilidad y unicidad. Con esa imagen se compite con el resto de empresas del sector así que mejor tener mucho potencial para poder ser recordado.

Existen tres tipos de branding según la marca y sus necesidades. El branding personal consiste en crear una marca personal de un solo individuo y es muy útil para personalidades públicas o profesionales de algunos sectores. En cuanto al branding corporativo, va totalmente dirigido a las empresas con varios empleados. Por último, existe el employer branding, se trata de un nuevo concepto que trabaja con la marca de cada uno de los empleados de una empresa, por separado.

Consolidar la marca, conseguir prestigio y reconocimiento para que un producto/servicio cuente una historia. El consumidor debe sentir que adquirirla, relacionarse con ella, es una experiencia que le lleva a tener emociones positivas.

Qué se necesita para ser recordado

Como ya se ha comentado, es difícil nadar en un estanque en el que hay tantos peces parecidos. A consecuencia de esto, cualquier pequeño detalle será clave para diferenciarse del resto y ser “más apetitoso”. Un buen branding será tu factor diferencial en tu carta de presentación así que se empieza diseñando un plan de marketing que dé a conocer la marca.

Durante todo la comunicación de la empresa, se está dando una imagen constante al consumidor así que hay que tener ciertos criterios para seguir. Resaltar en todo momentos los valores de la marca, generar credibilidad y confianza, fortalecer la identidad de sus productos/servicios y diferenciarse de la competencia. Además, hay que tener siempre en mente el plan estratégico y el storytelling que se ha decidido y que estará presente en todas las comunicaciones.

También, considerar los elementos visuales de la marca. Puntos como el logotipo, la tipografía, el nombre corporativo o los colores son clave para darle una imagen a la empresa y poder presentarse con ella. Cuidar de los detalles hace sobresalir a las mejores empresas.

En conclusión, sin branding no hay empresa. Por mucho que tu producto sea excelente, necesitas un plan de branding que te ayude a sacarle a tu marca lo mejor que tiene. Hazte una pieza importante en la vida de los consumidores y te podemos asegurar que serás recordado.

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